miércoles, 16 de enero de 2013

En el Irar también pasan cosas buenas

Ser tallerista es querer ayudar. Es correr hacia adelante, contra el viento y la marea, sin importar cuán duro sea el golpe, cuán difícil fuera sobrellevarlo. Ser tallerista es mirar los ojos del otro  y mostrarle en actitudes que su vida vale. Que es mucho más importante de lo que cree y que todavía existen personas que confían en que puede construirse un futuro, una vida más digna, una vida mejor.

Es ese el título que describe a Julieta Santa Cruz y sus compañeros, a la perfección. Porque ellos creyeron y aún sostienen, que un puñado de jóvenes marginados y con la infancia corrompida, todavía tiene esperanzas. Ellos lo saben, porque fueron talleristas del Irar.


Allí, por encima del gris implacable de los muros de concreto, se desarrollan talleres de índole diferente, pero todos con un mismo objetivo: captar la atención de los chicos. Según informaron los protagonistas y gestores de dichos talleres, los menores aceptan favorablemente la mayor parte de las propuestas. Entre ellas, se destacan aquellas que tienen que ver con la comunicación y la expresión, como radio, revistas y literatura. Por otra parte, las clases de yoga y expresión corporal son las menos concurridas, quizá porque muchos de los internos presentan una relación traumática con su cuerpo, por lo que carecen de una corporeidad definida.

Además, los menores cuentan con talleres de serigrafía y carpintería, que los invitan a trabajar en vistas de un resultado final. “Proyectar, por ejemplo un mural y que puedan verlo terminado, es mucho para ellos, más que nada porque son pibes que non tienen un proyecto de vida a futuro”, expresó Julieta con un ápice de satisfacción. Ella entiende cuan necesaria es la inmediatez, para vida de un adolescente.


Poco después, explicó su experiencia dentro del Irar: “Lo nuestro fue ir, estar, hablar, abrir el juego”, dijo con una sonrisa en sus labios. Santa Cruz manifestó que la presentación tradicional de los chicos del Irar, para con el resto, siempre gira en torno a los cortes en sus cuerpos, las drogas, el relato de sus causas. En este sentido, indicó que se reconocen a sí mismo de esa manera y que la única forma de contrarrestarlo, es a partir de nuevos vínculos, reconocimiento y el darles un espacio desde donde proponer.

Durante el pasado 2012, y trabajando siempre sobre una base de respeto, se llevó adelante un taller de radio bajo la consigna ‘¿Qué es lo que quieren que la gente sepa de ustedes?’. En este contexto, los jóvenes hablaron de su barrio, sus posibilidades, hicieron entrevistas y debatieron sobre diferentes temáticas, en micros que luego fueron transmitidos por radio Aire Libre, quién gentilmente les brindó el espacio.

Fue así como la escritura, los nuevos formatos comunicacionales y la libertad, incluso tras las rejas, alcanzó a un grupo de personas que, en su camino a la madurez, se vieron obligadas a superar enormes obstáculos. Gracias a esas personas que son para ellos, la luz entre tanta oscuridad, rescatan desde las sombras nefastas de un Instituto lamentable, lindos momentos para recordar.

Legalidades en busca de mejoras

La justicia resolvió la apertura de tres nuevos hogares de alojamiento. Fue luego de un hábeas corpus presentado por cuatro asesoras de menores, a partir de las pésimas condiciones a las que se encuentran sometidos los menores apresados en el Irar. Dichos establecimientos funcionarían con un régimen `semi abierto' (con nula o escasa presencia del servicio penitenciario) y seguimiento atento para los jóvenes allí alojados.

La Jueza de menores nº 1, María del Carmen Musa, determinó que los adolescente del lugar "tienen derecho a recibir un trato acorde con el fomento de su dignidad" y agregó que es fundamental enseñarles a convivir, a fin de que abandonen la práctica de "descerrajarse balazos y puntazos ante la menor frustración". Además, ordenó se efectúen las obras pertinentes para acondicionar los baños y demás sectores inhabilitados, como también desinfecciones, esterilizaciones, actividad física y escolarización para los internos.

Fuente:
  • Julieta Santa Cruz: Psicóloga y tallerista del Irar.


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