Es ese el título que describe a Julieta Santa Cruz y sus compañeros, a la perfección. Porque ellos creyeron y aún sostienen, que un puñado de jóvenes marginados y con la infancia corrompida, todavía tiene esperanzas. Ellos lo saben, porque fueron talleristas del Irar.
Allí,
por encima del gris implacable de los muros de concreto, se desarrollan
talleres de índole diferente, pero todos con un mismo objetivo: captar la
atención de los chicos. Según informaron los protagonistas y gestores de dichos
talleres, los menores aceptan favorablemente la mayor parte de las propuestas.
Entre ellas, se destacan aquellas que tienen que ver con la comunicación y la expresión,
como radio, revistas y literatura. Por otra parte, las clases de yoga y
expresión corporal son las menos concurridas, quizá porque muchos de los
internos presentan una relación traumática con su cuerpo, por lo que carecen de
una corporeidad definida.
Además, los menores cuentan con talleres de serigrafía y
carpintería, que los invitan a trabajar en vistas de un resultado final. “Proyectar,
por ejemplo un mural y que puedan verlo terminado, es mucho para ellos, más que
nada porque son pibes que non tienen un proyecto de vida a futuro”, expresó
Julieta con un ápice de satisfacción. Ella entiende cuan necesaria es la
inmediatez, para vida de un adolescente.
Poco después, explicó su experiencia dentro del Irar: “Lo
nuestro fue ir, estar, hablar, abrir el juego”, dijo con una sonrisa en sus
labios. Santa Cruz manifestó que la presentación tradicional de los chicos del
Irar, para con el resto, siempre gira en torno a los cortes en sus cuerpos, las
drogas, el relato de sus causas. En este sentido, indicó que se reconocen
a sí mismo de esa manera y que la única forma de contrarrestarlo, es a partir de
nuevos vínculos, reconocimiento y el darles un espacio desde donde proponer.
Durante el pasado 2012, y trabajando siempre sobre una base
de respeto, se llevó adelante un taller de radio bajo la consigna ‘¿Qué es lo
que quieren que la gente sepa de ustedes?’. En este contexto, los jóvenes
hablaron de su barrio, sus posibilidades, hicieron entrevistas y debatieron
sobre diferentes temáticas, en micros que luego fueron transmitidos por radio Aire
Libre, quién gentilmente les brindó el espacio.
Fue así como la escritura, los nuevos formatos
comunicacionales y la libertad, incluso tras las rejas, alcanzó a un grupo de
personas que, en su camino a la madurez, se vieron obligadas a superar enormes obstáculos. Gracias a esas personas que son para ellos,
la luz entre tanta oscuridad, rescatan desde las sombras nefastas de un
Instituto lamentable, lindos momentos para recordar.
Legalidades en busca de mejoras
La justicia resolvió la apertura de tres nuevos hogares de alojamiento. Fue luego de un hábeas corpus presentado por cuatro asesoras de menores, a partir de las pésimas condiciones a las que se encuentran sometidos los menores apresados en el Irar. Dichos establecimientos funcionarían con un régimen `semi abierto' (con nula o escasa presencia del servicio penitenciario) y seguimiento atento para los jóvenes allí alojados.
La Jueza de menores nº 1, María del Carmen Musa, determinó que los adolescente del lugar "tienen derecho a recibir un trato acorde con el fomento de su dignidad" y agregó que es fundamental enseñarles a convivir, a fin de que abandonen la práctica de "descerrajarse balazos y puntazos ante la menor frustración". Además, ordenó se efectúen las obras pertinentes para acondicionar los baños y demás sectores inhabilitados, como también desinfecciones, esterilizaciones, actividad física y escolarización para los internos.
Fuente:
La justicia resolvió la apertura de tres nuevos hogares de alojamiento. Fue luego de un hábeas corpus presentado por cuatro asesoras de menores, a partir de las pésimas condiciones a las que se encuentran sometidos los menores apresados en el Irar. Dichos establecimientos funcionarían con un régimen `semi abierto' (con nula o escasa presencia del servicio penitenciario) y seguimiento atento para los jóvenes allí alojados.
La Jueza de menores nº 1, María del Carmen Musa, determinó que los adolescente del lugar "tienen derecho a recibir un trato acorde con el fomento de su dignidad" y agregó que es fundamental enseñarles a convivir, a fin de que abandonen la práctica de "descerrajarse balazos y puntazos ante la menor frustración". Además, ordenó se efectúen las obras pertinentes para acondicionar los baños y demás sectores inhabilitados, como también desinfecciones, esterilizaciones, actividad física y escolarización para los internos.
Fuente:
- Julieta Santa Cruz: Psicóloga y tallerista del Irar.


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